Don Talarico, El Castillo Encantado

Jan

[Amaníaco Ediciones]

En 1971 Jan todavía andaba buscando un hueco en el mercado nacional tras su regreso de Cuba, donde había depurado su técnica en el mundo del cómic y la animación, con un estilo de dibujo redondeado y lleno de detalles. Tras su experiencia cubana, encontrar trabajo en un mercado dominado por Bruguera no era sencillo, sobretodo para un dibujante con una gran conciencia autoral, así que antes de doblegarse ante las exigencias de Bruguera, que ya había probado, buscó alternativas. Es así como recaló en la revista Strong de la editorial Argos, que intentaba competir con los tebeos de Bruguera ofreciendo series de gran calidad, muchas de procedencia francesa. Fue allí donde nacieron Las aventuras de Don Talarico, un caballero en la época de la reconquista.
Pensadas primero como historietas cortas -recopiladas por Amaníaco en un álbum de 48 págs (Don Talarico – 2012) -. Estas historias pedían a gritos un relato largo del mismo personaje, algo que Jan entregó al editor, pero que nunca llegó a ver la luz.

En su número 90 Strong, cerró, y con ello toda la editorial, y nunca se publicó la historia larga de Don Talarico. En aquella época además el desprecio por la propiedad intelectual de los autores era un hecho demasiado común, así que los originales nunca le fueron devueltos a Jan. Se los quedó el editor y a posteriori el banco que se hizo con la suspensión de pagos, y allí se perdió la pista. Una lamentable historia que nos habría dejado sin uno de los fantásticos trabajos de Jan.

Si no fuese porque Jan tiene un gran orgullo de autor y por la insistencia de Jordi Coll, editor de Amaníaco y restaurador de Pulgarcito, otra de las obras fundamentales de Jan. La buena acogida del primer recopilatorio les animó a recuperar esta obra perdida a partir de las fotocopias de la época y de los detalles de guión que conservaba Jan en su archivo. Partiendo de ellas Jan ha redibujado y dibujado completamente el final que estaba totalmente perdido, recreando la historia a partir de esas notas, y adaptando su dibujo al más redondeado que empleaba en aquella época comparado con el Superlópez actual. Así han conseguido una de las maravillas del cómic del 2017: la recuperación de esta historieta iniciada en 1971 y acabada 46 años después, por el empeño de su autor en recuperar su obra y ofrecérsela a los lectores de hoy.

En este caso el rey ordena a Talarico recuperar un castillo en manos sarracenas. El problema es que el castillo parece estar defendido por artes mágicas, así que Don Talarico y su enamoradizo lugarteniente buscan la ayuda de un mago para enfrentarse a su tarea. Un mago más capaz de acabar con la bodega de cualquier taberna que de ninguna arte mística, se añade un lugarteniente más ocupado en enamorar a su dama que de dirigir a las tropas, y un sarraceno lleno de trucos y artimañas. Con estos ingredientes Jan teje una trama repleta de gags y con un planteamiento formal que sigue funcionando hoy tan bien como en la época en que fueron pensados. El dibujo y la estructura de página de Jan rompían ya las normas de la época, no eran nada rígidas en su planificación y son ricas en detalles. Un álbum en el que ya se puede ver las raíces de lo que sería pocos años después la época dorada del autor con Pulgarcito y el ya icónico Superlópez.
Jan ha sido fiel a su estilo de entonces y a su sentido del humor, en algún caso esquivando lo políticamente correcto. Aún así el tebeo no ha perdido frescura, mantiene esa irreverencia de la época.

Jan hojeando un ejemplar de ‘Don Talarico’. A la izquierda, guión de una página (Amaníaco Ediciones)

 

Recuperar estos trabajos de Jan, junto con el Pulgarcito que con cuenta gotas va publicando Ediciones B (y veremos en el futuro), o Los cuentos de Din Don de su época cubana publicados por Asociación Cultural Tebeosfera, es un buen camino para que se reconozca la obra de uno de nuestros dibujantes fundamentales. Si fuese un autor de algún otro país seguramente ya tendría una edición integral de toda su obra a su altura, aquí todavía queda mucho por recuperar. Algo que justamente queda patente al repasar su trayectoria en Jan, el genio humilde (Asociación Cultural Tebeosfera, 2014).