El pequeño hombre con los ojos

Por Quique Ramos

“The little man with the eyes” es la tira cómica que dibujó Crockett Johnson entre marzo de 1940 y enero del 1943. La premisa es simple: un hombre más bien enjuto al que se le cruzan un montón de situaciones cotidianas a las que reacciona sólo con los ojos. No vemos lo que pasa por delante, nunca responde, apenas interactúa con su alrededor. La acción está al otro lado, fuera de campo, pasando en la cabeza del lector frente al personaje. Dicho así podría ser la tira más aburrida del mundo pero no lo es para nada.

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Hasta la creación de esta tira, Crockett Johnson se dedicaba sobre todo a la sátira política en periódicos de izquierda. Podría decirse que esa tira fue una especie de bisagra para todo lo que vendría, historietas y cuentos para niños con personajes como Harold y su lápiz color púrpura o Barnaby –Dorothy Parker hablaba así de el: “Creo, y voy a intentar hablar calmadamente, que Barnaby y sus amigos y opresores son una de las novedades más importantes para las Artes y Letras Americanas en Dios sabe cuánto tiempo”-, y una de las tiras más sutiles y preciosas que se hayan dibujado nunca.

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El origen de “The little man with the eyes” hay que buscarlo en la pereza de su dibujante que, pese a tener una obra tan prolífica, siempre dijo que le cansaba mucho dibujar. Ese formato era perfecto, porque los dibujos dentro de la tira apenas necesitaban variaciones. Por esa razón muchas de las 134 tiras que dibujó con el mismo protagonista se confunden entre sí en una primera lectura en diagonal, pero la recompensa es enorme si le dedicas algo de tiempo. En las tiras vemos al pequeño hombre observando los restos de la fiesta del día anterior, aguantando estoicamente la chapa de un vendedor frente a su puerta, viendo películas en el cine y sufriendo sentado en la primera fila, mirando desconfiado a los niños que juegan con bolas de nieve, alegrándose cuando le rellenan la copa de vino en un restaurante, leyendo por encima del hombro en el bus o en la cama, con insomnio o levantándose con el sonido del despertador. Todo muy banal, ya veis, pero es que lo alucinante aquí no es tanto lo que explica sino la extrema economía al hacerlo. Y debió calar algo, porque el personaje sirvió incluso para ilustrar alguna publicidad de Ford. De todos modos, no podía durar para siempre, y el año 1942 empezó a dibujar el personaje de Barnaby, un cómic para niños y niñas donde podía añadir alguna pincelada política. El pequeño hombre con los ojos tenía los días contados.

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Desde que descubrí al personaje en un artículo en The Comics Journal, busco de vez en cuando alguna tira del personaje que no haya visto. Normalmente me acabo recreando en las que ya conocía. Hasta hoy. Buceando por el internet más amable he encontrado 130 de esas tiras recopiladas en una especie de fanzine on-line por una persona anónima extremadamente maja. Aquí podéis leer casi todas las tiras de “The little man with the eyes”.