Turista Accidental

Miguel Gallardo

[Astiberri 2016]

Decía Unamuno (y la pedantería viene al caso) “Hablo de mí porque es el hombre que tengo más a mano”. Lo mismo podría decir hoy Gallardo. De un tiempo a esta parte Miguel Gallardo ha escogido sus vivencias personales y más concretamente sus experiencias viajeras como materia prima en sus recientes trabajos. La andadura empezó con Tres viajes (De Ponent, 2006) luego vinieron el aclamado y exitoso María y Yo (Astiberri, 2008) y Emotional world tour (Astiberri, 2008) firmado a medias con Paco Roca. Turista Accidental es la confirmación del autor como puntal de literatura gráfica de viajes (si vale la etiqueta).

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No es en la descripción del exotismo geográfico o del pasado histórico de sus destinos (el libro recoge aventuras que pasan en la vecina Málaga pero también en destinos remotos como Jalapa, México) si no más bien en la capacidad para retratar tanto literal como literariamente al género humano donde realmente reside su auténtico genio. La colección de peinados de los participantes del Hay Festival de Jalapa es demoledora, por ejemplo.

Gallardo se presenta como un turista pero tiene alma y sobretodo ojo de viajero más que de guiri y fuera de su hábitat Barcelonés su potencial observador se dispara hasta límites insospechados. Disfruta de su condición de “extranjero” para ofrecer un punto de vista de una clarividencia y lucidez aplastantes.
Otro de los hallazgos de “Turista Accidental” es el formato. El lector tiene realmente la sensación de estar leyendo el cuaderno de notas y dibujos del autor, y eso es en parte gracias al diseño del libro (que emula a la perfección el de una libreta) y sobretodo gracias a la vitalidad y la inmediatez que insufla el trazo -aparentemente- apresurado del dibujo. Por si fuera poco Gallardo es de esos autores que al margen de ser un dibujante con solera y una carrera a la espalda que para otros sería mas que difícil sobrellevar (haber sobrevivido a Makoki no debe ser tarea fácil), atesora una facilidad y un dominio pasmoso de la escritura. Su prosa es rica en palabros de esos que te hacen descubrir que apenas sabes nada de tu propia lengua.