The Acme Novelty Library #18

Chris Ware

[ACME Novelty Library]

Por

The Acme Novelty Library #18 es una muñeca rusa: vidas que se encuentran en un contenedor llamado cuerpo, cuerpos que se encuentran en un contenedor llamado edificio, edificios que conforman ciudades, ciudades que forman países…

Chris Ware se da una pausa con el personaje de Rusty Brown y retoma la serie “Building Stories” –publicada por entregas en The New York Times Magazine–, en donde da rienda suelta a la descripción de vidas anónimas y solitarias perdidas en el magma urbano. En este volumen número 18 se ilustra la vida de una chica a quien le falta una pierna, que vive sola, que de joven quería ser artista y que ahora trabaja de ayudante en una floristería en donde la tarea más creativa que realiza es la redacción de las dedicatorias para los ramos de flores. Aunque la carencia de una pierna es un trauma para la protagonista, lo que realmente la deprime es la vida solitaria, anodina y carente de futuro que lleva en una ciudad “tipo” norteamericana, la cual no le permite superar un amargo pasado. La chica tuvo una vida más plena, pero todo se truncó en un momento dado -como a veces pasa- y ahora su existencia se reduce a vegetar entre un trabajo que la aburre y un piso en el que solo la espera un hambriento gato.

C. Ware repasa los momentos más intensos de la vida de la protagonista con la sutileza y la melancolía que caracterizan a sus historias. Es un maestro a la hora de captar los pequeños detalles y los pequeños gestos que ilustran la cotidianeidad y el paso del tiempo. En este caso, nos encontramos ante una historia de estructura cerrada que comienza a explicar una vida por el final biológico: en el inicio de la historia se plantea un suicidio y al final de la misma todo retorna hasta el momento de la infancia, cuando la protagonista todavía tenía las dos piernas. En medio: todo lo que justifica tan impactante comienzo.

En relación a la tristeza que desprende esta historia, el propio Ware ha reconocido en numerosas entrevistas que heredó de “Krazy Kat” de George Herriman el gusto por las relaciones afectivas tortuosas –a lo que habría que sumar la propia personalidad de Ware y su calamitosa propia infancia y juventud, de la que muchas veces se sirve para autoparodiarse mediante algunos de sus personajes, como ya lo hizo en “Jimmy Corrigan”–. A veces se ha dicho que sus historias recuerdan a las que Todd Solondz suele llevar a la gran pantalla, y es que las situaciones que ambos plantean rezuman crueldad y soledad por todas partes, a lo que yo añadiría que es el tipo de asuntos descarnados al que muchos autores norteamericanos nos tienen acostumbrados desde que autores como John Cheever o Raymond Carver marcaron el camino.

En cuanto a la estructura, para C. Ware cada historia, cada página, es una compleja “construcción”, al igual que esos edificios que tan bien retrata. Los ideogramas de Ware se parecen a los planos de los arquitectos. “The Acme Novelty Library #18” no ofrece cambios en la manera de presentarnos y organizar la historia. Esta manera de enfrentarse a la distribución de las viñetas es un “hallazgo” de Frank King, uno de los grandes maestros de la historieta, quien ya experimentaba con el dibujo en el espacio en la célebre “Gasoline Alley”. C. Ware siempre ha reconocido su deuda con King a la hora de enfrentarse a la disposición del dibujo en la página: “Gasoline Alley” cambió mi concepción de los cómics. Me hizo darme cuenta de que la atmósfera de una tira no tiene que proceder del dibujo o de las palabras (…). La emoción procedía de cómo estaba estructurada la historia en sí misma”. Ware ha ido mucho más allá y a veces la lectura de sus páginas comporta realizar pequeñas acrobacias, con las que Ware experimenta con las múltiples posibilidades del libro como objeto y con las posibles maneras de poder ser usado.

Sin duda nos encontramos ante otra de las obras mayores de Chris Ware, a quien además de darle las gracias por sus maravillosas creaciones, siempre tendremos que alabarle el magnífico trabajo de edición que en cada una de ellas personalmente realiza.

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