Los mejores cómics de 2016

10. La Favorita

Matthias Lehmann

LA Cúpula

Años sesenta. En un pueblecito de Francia un matrimonio de burgueses venido a menos cría a su nieta de diez años con normas estrictas que incluyen confinamiento, castigos corporales y maltrato psicológico. La abuela Adéle es una sádica y su marido un pusilánime rendido al abandono vital y al alcoholismo. Este viejo matrimonio representa la decadencia en la que se situaron aquellas clases sociales que no supieron adaptarse a los cambios y optaron por el anquilosamiento y las falsas apariencias. De eso va precisamente La Favorita, de apariencias y de representaciones artificiosas. De la realidad contra la impostura. De la construcción del individuo y de su representación social.
La ejecución narrativa de este rotundo drama es clara y efectiva. Lehmann juega con los elementos clásicos del relato gótico decimonónico y lo compagina con episodios de cuento infantil más ligeros que respaldan la yuxtaposición entre el mundo adulto y el mundo infantil, entre lo tenebroso y lo ingenuo. Entre lo natural y lo artificial. La técnica gráfica del grabado favorece a la ambientación gótica del relato con sombreados y volúmenes exagerados y le permite a Lehmann jugar con elementos caricaturescos cuando la narración lo pide

9. Intrusos

Adrian Tomine

Sapristi

La capacidad narrativa de Tomine sobrepasa los límites del género; sus cómics despiertan el mismo entusiasmo tanto entre neófitos como en entendidos en la materia. Le comparan con autores de peso literario como Raymond Carver o Alice Munro, con cineastas de la talla de Robert Altman o Todd Solondz y si echamos un ojo a las listas de lo mejor del año que se están publicando estos días comprobaremos que su obra es capaz de colarse entre lo más destacado de la narrativa de ficción actual. “Killing and dying” recopila las tres últimas entregas de Optic Nerve y es, sin duda alguna, un trabajo que marca un punto de inflexión en la trayectoria de su autor. Ha optado por plantear cada una de las seis historias que conforman el libro con un lenguaje visual distinto: desde comic-strip clásico hasta poema visual. Ha abandonado el blanco y negro habitual por el color y ha abierto el espectro generacional de sus protagonistas. Sus historias se alejan del universo post adolescente que predominó en sus primeros libros para abarcar un amplio arco del género humano.
A pesar de ser su trabajo más experimental “Killing and dying” posee esa extraña virtud común en toda su obra: la sensación de estar leyendo algo profundamente deprimente pero al mismo tiempo de una belleza y sutileza visual aplastante.

8. María lloró sobre los pies de Jesús

Chester Brown

La Cúpula

Ciento setenta páginas de composición clásica en dos por dos viñetas alargadas que refuerzan el intencionado formato de esta edición y más de cien páginas de notas, aclaraciones y algún extra. En este larguísimo epílogo Brown justifica cada una de las historias escogidas y los estudios en los que se basa su revisión como en el caso del polémico capítulo Los Talentos, parábola en la que un esclavo se gasta todo el dinero de su amo en prostitutas y es recompensado.

Sobre el estilo, el mismo Brown cuenta en una entrevista con Peter Bagge en The comics journal que debido al tamaño del libro y a la necesidad de hacer reconocibles a los múltiples personajes del cómic algunos rasgos están exagerados y las cabezas son más grandes que en otros trabajos dándole a toda la obra un aspecto caricaturesco.

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