Hail Satan

Simon Hanselmann

[Fulgencio Pimentel - 2016]

Megg, Moog y Owl son lo mejor que le ha pasado al cómic en los últimos 10 años.
Las novelas gráficas se estaban apoderando de la “industria” y realmente se echaba en falta la aparición de una serie que insuflara algo de frescura y gamberrismo a un universo que empezaba a tomarse demasiado en serio a sí mismo. Sí, hay un montón de cómics fabulosos dentro de esa categoría digamos “mayor” que es la novela gráfica, pero el disfrute que proporciona una serie de corte clásico (estructuralmente me refiero) es un gozo que se da en contadas ocasiones: Peanuts, Krazy Kat, Freak Brothers, Lapinot, Odio…son auténticas joyas literarias que bajo un esquema paradójicamente sencillo son capaces de atrapar, abducir y lo que es más poderoso: generar afición y fanatismo entre sus lectores. Megg, Mogg y Owl, los personajes que ha creado Simon Hanselmann, juegan en esa liga. La de los tebeos con fórmula invencible, inagotable pero que a pesar de la repetición formal juegan con mil y una variaciones y explotan todas sus posibilidades.

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“Hail Satan” (titulada originalmente “Worst Behaviour” como la canción de Drake ) entra de lleno en una de esas variaciones. Funciona como un spin off, como esos capítulos especiales de tu serie favorita que un día en vez de durar 25 minutos se alargaban hasta los 45. Se trata de la primera historieta larga del gang fumeta compuesto por la bruja Megg, el gato Mogg y Owl acompañados esta vez por Werewolf Jones -uno de los secundarios estelares-.
El resultado es excepcional, una historia que aprovecha todos los recursos habituales de la serie: momentos de bajona máxima (Owl intentando aprovecharse de Megg en pleno ciego de Mogg), gamberrismo extremo en un restaurante cool con camarero franchute, arrestos policiales, porros y birras, momentos confesionales, metafísica fumeta y un final que invita a la ovación.
Hanselmann vuelve a demostrar su enorme talento. Con un dibujo claro, sencillo, de una simplicidad aplastante, unos diálogos certeros y buenas bromas consigue todos y cada unos de sus propósitos. Nadie en los últimos tiempos ha sido capaz de trasladar mejor el hastío generalizado de nuestra época, nadie ha elaborado una relación de amistad tan tremendamente sincera y genuina (Megg, Mogg y Owl se tratan a patadas, pero se quieren), ni de construir unos personajes tan rematadamente originales y con una personalidad tan bien definida.
No disfrutábamos de algo de esta envergadura desde hacía mucho tiempo. Grandioso.

A continuación acompañamos algunos de las canciones seleccionadas por el propio autor para amenizar la lectura de “Hail Satan”