Gung Ho 1: ovejas negras

Benjamin von Eckartsberg y Thomas Von Kummant

[Dibbuks 2017]

Europa ha sido devastada por una catástrofe ecológica, algo inesperada en esta ocasión al tratarse de una invasión de depredadores gigantes y furiosos que provienen de Siberia. Ahora toca repoblar el continente mediante pequeñas colonias conectadas a ciudades. De una de estas ciudades llega un tren con provisiones en el que viajan los hermanos Goodwoody que tratarán de encontrar su última oportunidad en la colonia 16, conocida también como Fort Apache. Un lugar gobernado por una alcaldesa que tiene que lidiar con un administrador corrupto, repleto de jóvenes adolescentes deseosos de aventuras de todo tipo y una pequeña colonia donde la amenaza de los grandes depredadores se entremezcla con los problemas de convivencia cotidianos: El contexto ideal para que los Goodwoody inicien su nueva vida y también el marco perfecto para esta aventura de supervivencia post-apocalíptica de tintes clásicos.

Benjamin von Eckartsberg (Munich, 1970) ha elaborado un guión dentro del canon de las historias fronterizas de carácter post-apocalíptico, tanto en la creación del universo como en la definición de los personajes. Una aventura dirigida sobre todo al público adolescente (o lo que ahora se ha venido a llamar young adult). El logro de Eckartsberg consiste también en que el lector enseguida empatiza con los protagonistas y que este particular universo engancha. En eso ayuda mucho el espectacular trabajo de Thomas Von Kummant (Alemania, 1972), con un dibujo de carácter pictórico, más basado en la mancha de color que en la línea, con un estilo realista y muy detallista tanto en lo que se refiere a la representación de los personajes como al diseño de los paisajes y fondos. Un universo bien definido, al que quizás se le puede reprochar que recuerde más bien a un contexto norteamericano, cuando la acción realmente transcurre en el viejo continente, se pierden un poco las particularidades culturales y geográficas europeas más claras que podría haber tenido la obra. Pero eso no impide el disfrute de este tebeo de género. Entretenimiento de calidad, Von Kummant hace gala de su virtuosismo para el dibujo con viñetas de una finura estética aplastante.

En definitiva uno de esos cómics para disfrutar leyendo que además consigue su acometido: generar ganas de seguir con la serie que, de momento, se supone constará de cinco tomos. Otro buen ejemplo de cómic comercial proveniente del mercado francés (aunque firmado por autores alemanes) con el que Dibbuks amplia su oferta para público de distintas franjas de edad.