Miedo Miedo













Lolita HR
















Desperta














Página de prueba de Lolita HR





















Tomante, publicado originalmente en el Víbora



















Página del proyecto "Amadeus"




Entrevista a Javier Rodríguez 


Javier Rodríguez (Oviedo, 1972) es noticia estos días por la publicación de Lolita HR, editada por Glénat. Con guión de Delphine Rieu y dibujos de Javier Rodríguez, la obra fue finalista en el International Manga Award 2007 -concurso internacional de manga para artistas no orientales convocado por Taro Aso, anterior ministro de relaciones exteriores de Japón- y levantó gran revuelo, tanto de público como de medios, tras su presentación en el reciente XIII Salón del Manga de Barcelona.

El artista aceptó muy amablemente respondernos a estas preguntas sobre su trayectoria y sobre algunas claves de su obra presente y futura.

. Según mis informaciones, ya en tu infancia fuiste un voraz lector de cómics con una surtida biblioteca paterna en casa, ¿crees que alguna de esas lecturas te ha influenciado especialmente?

Sí, muchas. Mi padre es un gran aficionado y en aquella época compraba todas las revistas. Me marcaron muchos autores y de las procedencias más bizarras. Por un lado, los superhéroes que me compraba yo y, por otro, el llamado cómic de "adultos". Me gustaba sobre todo lo de Toutain por lo excitante que era ese material de Warren, con Corben y Will Eisner. Cuando leí la historieta con la que acaba Contrato con Dios, no recuerdo ahora su título, me dí cuenta de que quería hacer historietas así. Llenas de personajes con vida, de esas que a la segunda viñeta te olvidas de que estás leyendo y te conviertes en un voyeur.
Me encantaba Lauzier, que pese a tratar temas de mayores me divertía. Quizás porque su personajes, tan progres, los tenía cerca de alguna manera. Y desde luego los de contenido sexual más alto eran mis favoritos. Manara, Nazario, Forest... Una de las historietas que más debo haber releído en mi vida son las dos aventuras de Sally Forth, de Wally Wood en los especiales del Totem dedicados a Estados Unidos. Eso de una chica pin-up en pelotas por el espacio o la jungla me alucinaba. Y aún lo sigue haciendo. Lo mismo me pasaba con Valentina. Y eso que no entendía nada siendo un crío. Sus historias eran como tripis.
De superhéroes me quedaría con la muerte de Gwen Stacy en Spiderman. Recuerdo haber releído ese tebeo quinientas veces. Estudiando 4º de EGB hicimos una mini biblioteca popular y yo puse entre otros ese cómic. Estaba en la clase y la vista se me iba a la portada, ese Spiderman dudando quién moriría. Y eso que era un redibujo de la original... bueno, me estoy enrollando.

Colaboraste con unos compañeros de carrera en el fanzine Froilán. ¿Consideras que el fanzine es uno de los "talleres creativos" por los que forzosamente tiene que pasar un autor o es el inicio natural?

Creo que lo era en aquella época. Ahora quizás haya más alternativas. La auto-publicación es vital para entender lo que cuesta hacer las cosas. Te ayuda a valorar mucho más tu trabajo y sobre todo a trabajar con más gente. La experiencia de Froilán ha aportado tanto o más a mi vida profesional como lo hayan sido los estudios de Diseño Gráfico. De hecho gracias a Froilán aprendimos cómo era una imprenta. Para ahorrar costes nos ofrecíamos a lo que fuera: grapar, guillotinar... Además, creo que Froilán fue el primer tebeo hecho en Asturias en una imprenta de verdad que no tenía subvenciones. Los costeábamos con anuncios de lo más dispares. Y mis compañeros eran de lujo. Marco Recuero y Fran Pérez son buenos diseñadores e ilustradores y Germán García, que fue y será un antes y un después en el cómic español.

De tus historias, siempre se ha remarcado que contienen un alto grado de denuncia social, ¿el cómic es para ti una plataforma desde la que lanzar mensajes y denuncias?

Si es así no es nada que haga conscientemente. Me gusta dar un toque costumbrista a todo lo que hago. Intento que los personajes se acerquen a mí de alguna manera y muchas veces es intentando que padezcan y sufran cosas que conozco, aunque estén en una estación espacial. Buscar esos denominadores comunes. Quizás por eso nunca son ni buenos ni malos y se quedan en ese tono. Desde que hice Wake Up intenté ser menos explícito en los mensajes y que el lector haga suyo el discurso. Aún trabajando con guiones de otro.

Tras la autoedición de Love Gun, la editorial UnderCómic apuesta por tu trabajo y relanzáis este título, por lo que eres nominado Autor Revelación en los Premios del Salón del Cómic de Barcelona en 1998. ¿Qué aprendiste de esa época de reconocimiento e iniciación profesional y que apliques ahora en tu trabajo?

Pues muchas cosas. Sobre todo, disciplina. Quitando a algunos autores con un talento especial, creo que para hacer cómics, música, escribir... lo único que funciona es la disciplina. Arriesgar y tirar muchas cosas a la basura. Aprendí a llevar palos y críticas. Y es en esa época cuando decidí hacer de los cómics una profesión.
Pero, para mí, el primer tebeo que puedo considerar profesional, totalmente bajo control pese a estar dibujado en un estado medio inconsciente, es el Wake Up. Aún así le tengo mucho cariño a Paraíso. Una obra hecha a trancas y barrancas en la que no sabía muy bien qué contar y para quién. Aquí sólo salió en El Víbora y nunca se recopiló pero en Italia tuve muy buenas críticas de asociaciones de gays y lesbianas a raíz de un tomo que sacó Kappa.

En el 2002, Glénat publica tu primera historia publicada en formato álbum, Wake up, una historia ambientada en Barcelona. Un año después, publicas en la misma editorial Miedo -con guión de Antonio Trashorras y David Muñoz-, una ambiciosa trilogía que se encuentra inconclusa. ¿Tiene algo que ver el éxito de Lolita HR con el parón de Miedo?

Puede ser. Tenía ganas de probar en el mercado francés. El problema es que a mí me cuesta mucho dibujar, y el francés es un mercado que exige mucho del dibujo para entrar. O así lo veo yo. No obstante, también coincide en un momento de mi vida en el que decido tomarme las cosas con un poco más de calma.
Wake Up fue un cómic frontera. Lo hice para decirle adiós a la década de la veintena y a partir de ahí empecé a darle vueltas a qué tipo de tebeos quería hacer en adelante. Buscar un terreno donde conviva el cómic popular como Lolita con cosas más personales como Miedo.

¿Cómo pasaste de ser autor y dibujante de cómic "social" o realista, si me permites llamarlo así, a dibujar manga?

A mi me cuesta ver mi dibujo desde fuera. De hecho muchos editores me han comentado que es poco realista, por ejemplo cuando hice pruebas para DC Comics. Creo que hay pocos cambios. De hecho el dibujo me parece casi igual, ya que, como te comentaba, no soy muy ducho en el arte de dibujar. Sólo sé dibujar de una manera. Lo que sí experimenté fue cómo contar las cosas. Para eso Lolita me vino genial y recobré la sensación de probar cosas que tenía cuando hacía una serie mensual para la revista "El Víbora".

¿El mercado manda?

Buena pregunta. Me imagino que desde que se inventó la economía colocando un filete de mamut al fuego y comprobando que se podía comer días después. O que lo podías cambiar por un arco a los de la tribu de al lado. En lo básico, estamos en las mismas.

¿Cómo definirías tú al personaje, Lolita HR?

Sin desvelar la trama, aunque se descubre pronto, creo que de manera inconsciente Delphine, la guionista, ha creado un personaje muy clásico. Un poco como los personajes de antes, de esos de los que se sabe tan poco que es el lector el que rellena los huecos. Que es tan difuso que son los personajes secundarios los que lo describen. Y a la vez es un concepto muy actual. Veo esto en común en The Spirit y en Max Payne, el personaje del videojuego. Y distan muchos años del uno al otro.

¿Cómo surgió la posibilidad de trabajar en esta obra con Delphine Rieu?

Delphine se hizo con unas copias de historietas mías a través de un amigo, un editor. Desconozco cómo tenía ese material pues era anterior a Wake Up y es este álbum lo primero que enseñé a editores franceses. Preparamos una prueba para hacer una serie de libros sobre Lolita. A algunos editores no les gustó mi dibujo, más bien la propuesta narrativa que otra cosa, y a otros no les gustó la historia.

¿Qué destacarías de los guiones de Delphine?

La gran capacidad que tiene para hacer obras corales sin desatender a ningún personaje. Eso que me gustaba de aquella historieta de Eisner o de las historietas de los Hernández, quizás una de las obras que más me han influido. Además maneja el ritmo de la historia de manera endiablada dejándome mucho hueco a la planificación, y esto es un lujo para un autor. Algo muy difícil de conseguir trabajando en equipo.

Lolita HR también tiene esa denuncia social a la que antes aludíamos. ¿Casualidad o fruto de conversaciones con la guionista? ¿Cuál es vuestro método de trabajo?

Eso es cosa del universo de Delphine. Lo gracioso es que ella se lo imaginaba menos decadente y más sofisticado, más cercano a los libros más comerciales del género. En cambio a mí se me fue la olla y, por ejemplo, para el ghetto de Lolita me inspiré en el Raval barcelonés, que era el barrio donde vivía en esa época.
Delphine me pasa los guiones en español, no sé francés. Son guiones muy sencillos donde hay poca descripción de ambientes. Se centran en el discurso emocional de los personajes y la intención de sus actos. Eso me da mucha libertad y además me divierte a la hora de dibujar. En pensar cómo ha de ser tal o cual cosa para transmitir sensaciones. En cómo ha de ser la ropa, los encuadres, las expresiones… A veces surgen cosas muy curiosas pues me lo imagino al revés de lo que ella me pide, pero si funciona lo dejamos así. Lo cual nunca se lo agradeceré bastante.

Música y cómics son una constante en tu vida. Como muchos lectores saben, formabas parte del grupo Kactus Jack. ¿Es Lolita uno de tus alter-egos?

Kactus Jack no existe desde el año 1998. Era un proyecto que montamos con 18 años y, bueno, me gusta porque fue hecho en la época que uno más cosas aprende. En la actualidad he montado otra banda en Barcelona que se llama Laherzio y de la que espero dar noticias dentro de poco. Aunque es rock, como Kactus, está en otro terreno. Un poco más sofisticado y ya desde la perspectiva de una pandilla de treintañeros, que es lo que somos.
De la música aprendí muchas cosas que luego me sirvieron para los cómics. La primera, y más importante, aceptar críticas sobre algo que te implica muy fuerte emocionalmente. Descubrí que para crear cosas el ego es imprescindible, pero que descontrolado es contraproducente. Eso me sirvió de mucho al empezar en la andadura profesional. De disciplina también aprendí mucho. A negociar... muchas cosas.
Pero no. Lolita es más alter-ego en otros campos, no en el de la música. Eso sí, lo de ponerle guitarras eléctricas fue cosa mía. Y es que con los años he descubierto que padezco fetichismo con ese instrumento. Es en lo único que he desperdiciado dinero en mi vida.

Lolita HR disfruta escuchando a The Pixies, PJ Harvey o Noir Desir, entre otros grupos y músicos, imagino que son también grupos referenciales tuyos y de Delphine.

Fue cosa de Delphine, a raíz del campo en Myspace donde te piden que pongas esas cosas. Ahí se ve nuestra edad, pues son grupos de nuestra juventud. Aunque es verdad que si existe la perfección en el rock, sí hay una banda que resuma buena parte de lo que en música popular fue el pasado siglo, esa banda serían The Pixies. Me gustan mucho. La Polly también me flipa, pero menos. Me gusta mucho cuando se junta a John Paris.

Lolita HR es una serie abierta en la que se anima a la juventud a despertar de su indolencia e inmovilidad crítica frente a la sociedad. ¿Podría Lolita HR tocar otros temas "socialmente sensibles"?

Creo que a partir del tomo 2 aparece el tema pareja como eje principal. Pienso que es un tema "socialmente sensible" de primera magnitud. Sobre lo que tú comentas en la pregunta, todo girará sobre esto hasta el final. Aunque el final de la obra es un misterio para mí. Sé a grandes rasgos hacia dónde vamos. Sé cómo es la última escena… pero antes está en manos de Delphine. Pero bueno, tengo confianza ciega en su trabajo.

¿Es Lolita HR una metáfora futurista para denunciar los problemas de los desórdenes sociales actuales, en concreto, la abulia de la juventud?

Pues al ser del género de la ciencia-ficción y que es esa una de las principales características te diría que sí. Pero creo que no tanto en la juventud. Lo de la juventud es circunstancial y creo que más ligado a que es una obra dirigida principalmente a un público joven. La idea es encontrar lugares comunes para que la historia sea fresca y se entienda bien.

Al ser Lolita HR una serie abierta, ¿tu dedicación al cómic va a verse restringida a este título o tienes más proyectos en marcha?

Se restringe en tanto que me lleva mucho tiempo. Pero espero ir publicando cosas en paralelo. Alguna idea tengo al respecto. Nada que se pueda enseñar aún.

Para terminar con un "flash back", trabajaste como colorista en Batgirl:Year One, título publicado por DC Comics. ¿Cómo fue tu experiencia con esta editorial norteamericana? ¿Piensas repetir?

El pasado febrero visité las oficinas de DC y el trato en persona fue tan exquisito como el que me habían dado a través del mail. La experiencia, muy buena. Sigo haciendo cosas, tanto para Marvel como para DC. Aunque básicamente lo que hago es colorear a amigos. En DC después de Batgirl hice Breach, siempre con Marcos Martín, que además de amigo es la persona que me introdujo. Hice unos números de Human Target con Javier Pulido, amigo también, y unos números de Nightwing que tuve que dejar porque no me encontraba a gusto haciéndolos. No sé colorear como se hace en la mayoría de tebeos de superhéroes. Luego en Marvel coloreé un especial del Capitán América y la miniserie The Oth del Doctor Extraño. Mientras escribo esto coloreo unos números de Spiderman con Marcos al dibujo.

www.javiersite.com
myspace.com/lolitahr

Encarna Castillo

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